Viejos
por David MartÃ
El tema elegido este año por la comisión unitaria 28-J es la vejez, a través del lema En la diversidad GLT nos hacemos mayores. Hacerse mayor, pasar de la edad adulta a ser viejo -y empleo esa palabra, viejo, porque no tiene nada de despectivo- parece no ser fácil en una sociedad que idolatra la juventud en exceso y que no parece apreciar mucho la experiencia, salvo que venga acompañada de un evidente éxito económico. Entre el colectivo gay no es muy distinta la actitud hacia las personas mayores, aunque hay que reconocer que siempre hemos tendido a potenciar las relaciones intergeneracionales. LluÃs Maria Todó, que nos obsequia este mes con un excelente relato, plantea una ficción sobre un hecho cierto también relacionado con la vejez: la precariedad económica que sufren muchos jubilados y cómo subsisten en un mundo en el que se tiene que pagar por todo. Su narración se desarrolla en varios locales de ambiente ficticios, y como en la realidad, en ellos se mezclan chavales de veinte años y señores de setenta. Esa es la pequeña excepción que nos distingue frente a lo que pasa en el resto de los sitios de copas, pero por lo demás la aceptación de la vejez, de la propia y de la ajena, se sitúa bajo mÃnimos.
La iniciativa de un 28J dedicada a los más mayores es algo que celebrar. Es necesario abrir un debate y proponer soluciones, que aunque no resuelvan el tema de fondo, sà permitan una mejor vida a los ancianos. Desde residencias especÃficas, atención domiciliaria GL o programas propios de ocio y bienestar, a la dotación de recursos a las asociaciones que realicen programas de apoyo e integración para los gays y lesbianas ancianos. Todo será poco para defender la dignidad de quienes en muchas ocasiones se ven obligados a entrar de nuevo a un armario en residencias o se ven desatendidos.


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