Libro de estilo
por David Martí
Acabó el mes de noviembre con la noticia de dos jóvenes ejecutados en Irán por ser homosexuales. No es una de las informaciones que salen en los telediarios, plagados de politiqueo y deportes para contentar al amo y a la plebe, respectivamente. Es de esas tristes notas de prensa que pasan de correo en correo, o a través de blogs, prensa especializada y páginas web. La tele está muy ocupada hablando de violencia “de género” o “doméstica”, que no sé aún realmente cuál de las dos acepciones me parece más horrible. No es que no condene esa detestable situación, pero parece ser que si las cosas no suceden en los términos establecidos en los libros de estilo, a la moda del momento informativo, no aparecen en ningún sitio. Unos ochenta países penalizan de alguna forma la homosexualidad, y en algunos casos como Irán, con la pena de muerte. ¿Y eso no es notícia en un país que reconoce plenamente los derechos de gays y lesbianas? Quizá ningún medio generalista ha caido en la cuenta de que, además de muchas otras penosas situaciones que viven algunos países del mundo, la persecución de la homosexualidad tiene que ser un tema de referencia informativa, como es recurrente la ablación, el hambre o las plagas cuando la noticia afecta a un país que las sufre, sin que ése tenga que ser el tema central. Así, por ejemplo, cuando se hable de Egipto porque haya un atentado o su presidente no acuda a una cumbre u otra, estaría bien que se recordara que ese país persigue la homosexualidad como información adyacente. Seguro que si un estado encarcelara a mujeres por el hecho de serlo, siempre que se nombrara a ese país se recordaría su persecución. Queremos lo mismo.


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