La convivencia con otros animales
Javier Alicante
CENTRO CLINICO L’ARC DE L’EIXAMPLE
MUNTANER,64 BARCELONA
Hoy vamos a explicar qué debemos hacer en caso de que tengamos una mascota en nuestra casa y hayamos decidido incorporar otra más. Primero decir que no todos los animales aceptan por igual tener que compartir su vida con otro, tanto si es de su misma especie como si no. En el caso de los perros, es cierto que existen determinadas razas que son más sociables y necesitan en mayor o menor grado la compañÃa de otro congénere. AsÃ, a los Labradores, Yorkshires y Malteses no les importa a priori compartir su espacio y juegos. En general el éxito de la convivencia radica en la flexibilidad de sus caracteres. Un animal que nos obedece rápidamente y que se acopla bien a nuevos destinos, es un candidato perfecto para aceptar la convivencia. El hecho de que uno sea más joven no influye decisivamente, aunque a veces se nota. Un truco para evitar que nuestro perro desarrolle ansiedad por este motivo es que los afectos que le demostremos no se vean mermados por la incorporación del nuevo inquilino. Deberemos jugar el mismo tiempo con él que antes y no nos preocuparemos de forzar que jueguen entre ellos desde el primer momento, ya que necesitarán un tiempo para conocerse.
Cuando no estemos en casa, si hemos notado que no han congeniado bien en el primer momento, no es bueno dejarlos solos ya que podrÃan pelearse y aumentar más sus diferencias. En este caso, cuando estemos con ellos, potenciaremos el juego y recompensaremos por igual con premios tanto al que lo hace bien como al que se esconde por miedo. El tratar por igual a los dos es básico en estos momentos.
Si lo que hemos adquirido es un gato y ya tenemos un perro en casa, nos olvidaremos de los viejos tópicos y se lo presentaremos de forma educada. Cuidado con los ladridos fuertes o los empujones que pueda darle nuestro perro, porque no ayudarán a realizar este primer contacto correctamente. Para tranquilizaros, bajo mi experiencia, mas de un 80% de estas uniones acaban acoplándose perfectamente, siendo después inseparables.
En el caso de que sea el perro quien entra a una casa donde ya vive un gato, este último no va a aceptar inicialmente a su nuevo compañero, pero si no forzamos la situación y nos armamos de paciencia, todo irá bien.
Por último, indicar que la convivencia entre gatos es más compleja que entre perros. Los felinos son animales más independientes y solitarios. Esto no quiere decir que no sean felices compartiendo cosas, pero sà que se lo toman todo con mas lentitud. Durante los primeros dÃas o incluso semanas todo en casa serán maullidos. En este caso no debemos meternos de por medio, ya que lo único que haremos será empeorar la situación. Con paciencia, al cabo de un tiempo, se solucionará.
Como conclusión, decir que las relaciones entre mascotas no difieren mucho de las que podemos entablar nosotros. El éxito es la comprensión y no forzar la situación más de lo necesario.


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